La historia de las cosas ( The story of stuff )

lunes 14 de diciembre de 2009

Quien no se consuela...


Es la conclusión que podríamos sacar del acto organizado, en la jornada de ayer, por el nacionalismo catalán en 166 municipios del Principado. Y es que, con una participación de apenas un 27% del censo electoral (entre los que se incluyen menores de edad a partir de 16 años), sólo un modesto 25,6% (95% del "escrutinio") respaldó la iniciativa independentista, y a la que se suma poco más de un uno y medio por ciento de despistados que acudieron a votar sin avalar la propuesta.

No sólo es por la falta de legalidad por lo que esta ocurrencia queda deslegitimada, sino por los muchos despropósitos que acumula.

En primer lugar, porque la celebración de la consulta se ha realizado, precisamente, en aquellos municipios de mayoría (aunque ahora queda en duda) nacionalista, por lo que el resultado ni tan siquiera es extrapolable al resto de la región.

En segundo lugar, todo el mundo sabe que una consulta de este tipo, en caso de celebrarse, debería, no solamente hacerse en todo el territorio implicado y no en la parte que más conviene, si no que además requiere del principio de neutralidad de quien lo organiza, que sería la Administración pública y no una de las partes.

Eso por no hablar de cómo, sobre la marcha, se ha abierto el censo electoral interesadamente a menores de edad y a ciudadanos extranjeros, que curiosamente, han sido convocados a una consulta que excede el ámbito municipal, que es en el que pueden participar, vamos, como si lo que estuviesen planteando es la independencia de los propios municipios...

El caso es que los resultados han puesto en entredicho la supuesta identidad nacionalista del pueblo catalán, en una iniciativa que, en sus feudos, sólo ha contado con el respaldo de uno de cada cuatro ciudadanos. Quedando demostrado que el respaldo a los partidos nacionalistas, en las elecciones autonómicas o locales, no se corresponde con un necesario sentimiento nacionalista, sino más bien, como demuestra el contraste con las convocatorias nacionales y europeas, es un voto en gran medida circunstancial y local.

Estos hechos, lejos de representar un órdago político al Tribunal Constitucional en su resolución del Estatuto, y al Estado en general, demuestran por el contrario, que EL PUEBLO CATALÁN HA DEMOSTRADO SU MAYORITARIA E INQUEBRANTABLE LEALTAD A SU NACIÓN QUE ES LA ESPAÑOLA, así como su confianza en la Constitución que nos representa a todos por igual en nuestras diferencias. Un pueblo, sin duda muy preocupado por la situación económica que padecemos y por la clase política que no merecemos.

Balian

viernes 4 de diciembre de 2009

Planificando la muerte

A escasos días de la aprobación en el Congreso de los Diputados, del anteproyecto para la reforma de la Ley del aborto, y que en estos tiempo de calamidades económicas ha sido el proyecto estrella del gobierno socialista, nos llega la noticia de que las juventudes de este partido JSE, han otorgado en Murcia el premio Tomás Beabe a la "implicación social" a la Federación de Planificación Familiar Estatal, perteneciente al International Planned Parenthood Federation (IPPF), organización fundada por la activista nazi americana Margaret Sanger.

Esta mujer, en la linea de socialistas y nacional socialistas, fue firme defensora de la pseudo ciencia eugenésica, racista y abortista bajo control estatal. Hay que recordar, que a partir de finales de la década de los veinte, coincidiendo con la crisis de las democracias liberales, los movimientos totalitarios de inspiración socialista gozan de su época dorada, propagando sus teorías inhumanas en las sociedades occidentales. De esta manera se promueven leyes eugenésicas de esterilización, no sólo en la Alemania nazi, sino también en Suecia, donde fueron esterilizadas, por cortesía del Estado socialdemócrata, más de 200.000 personas por no dar "la talla" de la raza escandinava hasta los años setenta, así como Noruega, Canadá y Estados Unidos, país este último donde de la mano del Ku Klux Klan, organización a la que pertenecía la señora Sanger, dichas teorías encajan a la perfección junto con las leyes racistas de segregación.




"Más hijos de los aptos, menos de los ineptos; esa es la base del control de la natalidad"

"El mayor acto de misericordia que puede practicar una familia numerosa hacia un recién nacido es matarlo"

"Es necesario crear una raza de sangre pura"

"Tenemos que eliminar la maleza humana, segregar a los imbéciles, desajustados y mal ajustados y esterilizar a las razas genéticamente inferiores"

"A los disgenéticos de nuestra población déseles la opción de escoger entre la segregación y la esterilización"


Los supuestos defensores de la ciencia, los de siempre. Los mismos que pervirtieron la química en alquimia, la astronomía en astrología, la genética en eugenesia... y cómo no, la economía en capitalismo salvaje. Vamos, que por sus obras, que no son amores precisamente, ya los conocemos.
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La conexión social demócrata con la ideología nacional socialista viene de lejos, de su origen común socialista, inhumano y anti-cristiano, partidario, en su materalismo irracional, de poner al ser humano al servicio del totalitarismo estatal. Más concretamente de su maquinaria económica.
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Quede como reflexión la comparación de estas dos repugnantes frases lapidarias, separadas en el tiempo y unidas en su fondo:
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"Un feto es un ser vivo, claro, lo que no podemos hablar es de ser humano porque eso no tiene ninguna base científica" Bibiana Aído 2009
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"Un judío,independientemente de su edad,es claro que es un ser vivo; ahora bien no puede afirmarse que sea un ser humano, no hay base científica para ello" Adolf Hitler 1939
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Fuentes:
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Balian

lunes 30 de noviembre de 2009

Estos son los países que aún no han reconocido a Kosovo

ESPAÑA ENTRE ELLOS

A pesar de que muchos de los motivos que se esconden tras la negativa a reconocer la independencia de Kosovo por los diferentes países no sean el del compromiso de solidaridad con el pueblo serbio, desde este país se agradece la posición de firmeza ante la injusticia que se está cometiendo con este pueblo europeo. Po cierto, ¿qué pasará con la actitud de los países europeos, entre ellos España, cuando entre en vigor el Tratado de Lisboa?


Esta es la lista de naciones que no han reconocido aún la independencia de Kosovo, por carecer de toda legitimidad internacional, y que no prevén hacerlo en un futuro próximo, aunque con toda probabilidad ésta no sea una postura definitiva para muchas de ellas:


Angola, Argentina, Armenia, Argelia, Azerbaiyán, Bielorrusia, Bolivia, Bosnia y Herzegovina, Brasil, China, Chipre, Cuba, Egipto, Eslovaquia, España, Georgia, Grecia, India, Indonesia, Irán, Kazajistán, Kirguistán, Laos, Libia, Malí, Moldavia, Rumanía, Singapur, Sri Lanka, Sudán, Tayikistán, Uruguay, Venezuela, Vietnam, y como no podía ser de otra manera, Rusia y la propia Serbia.


lunes 23 de noviembre de 2009

Vittorio Messori relata a ACI Prensa su conversión y explica motivos de nuevo libro


MADRID, 16 Nov. 09 / 08:41 am (ACI)


Vittorio Messori es posiblemente el escritor católico más conocido del mundo. Es el único que ha logrado entrevistar a dos Papas: con Juan Pablo II escribió conjuntamente "Cruzando el umbral de la esperanza", y con el entonces Cardenal Ratzinger, hoy Benedicto XVI, "Informe sobre la fe". Acaba de presentar en España su último libro: "Por qué creo" (LibrosLibres) en el que explica, entre otras cosas, cómo pasó de ser agnóstico a convertirse en el más prestigioso apologeta católico del momento.

Messori concedió una entrevista exclusiva a ACI Prensa, a través del periodista Luis del Real Espanyol, en la que explica los motivos de este nuevo libro y relató la historia de su conversión.

Señor Messori, ¿por qué ha escrito este libro?

Porque los lectores querían saber sobre "mi conversión", y desde hacía muchos años me insistían para que lo contase todo. Yo me quedaba en vaguedades, dando respuestas genéricas, sobre todo porque no me gusta demasiado hablar de mis asuntos privados. Pero también porque era consciente de que es muy difícil –es más, es imposible– describir una revolución interior como aquella que había vivido muchos años antes y que había cambiado mi vida de golpe y para siempre. Además, muchos colegas periodistas insistían en hacerme entrevistas sobre aquello tan profundo que me había sucedido.

Al final, me he rendido a las insistencias, tanto de los lectores como de los colegas, y he respondido a las preguntas de la larga entrevista del que, a mi parecer, es el mejor cronista religioso italiano, Andrea Tornielli, vaticanista de "Il Giornale" (el periódico de Milán fundado por Indro Montanelli) y autor de muchos libros importantes. Como preveían tanto Tornielli como el editor, el libro ha suscitado mucho interés y curiosidad, y va ya por la quinta edición en Italia, mientras que siguen saliendo traducciones.

¿Cómo fue su conversión?

Es la historia de un joven que, sin que lo previese ni lo desease, fue detenido, bruscamente, en el camino que estaba recorriendo y que se vio obligado a cambiar radicalmente de sentido. A menudo la conversión –es decir, el descubrimiento o el redescubrimiento de la fe- es el resultado de una búsqueda, es el punto de llegada después de un largo camino. Esto es lo normal. Pero existen excepciones, y una de ellas es mi caso.

Entonces, ¿usted no buscaba ser cristiano?

Yo no buscaba nada, gozaba de buena salud; no era rico, pero tampoco tenía preocupaciones económicas, estaba satisfecho con la cultura agnóstica que mis maestros me habían dado en la escuela. Me preparaba para una carrera de intelectual totalmente laica, lejana de motivaciones y preocupaciones religiosas. Estudiaba, y como era joven y muy sensible a la fascinación por el género femenino (éramos gente de otra época, a los chicos nos gustaban las chicas y no los señores con bigote...) me ejercitaba también en los primeros pasos de la carrera de libertino.

¿Su educación fue laica?

Mi familia no estaba contra Cristo, sino contra la Iglesia; no rechazaba el Evangelio, sino a la institución clerical. Mi madre me ponía a menudo en guardia hacia los curas, y repetía que la Iglesia era "sólo una taberna". Mi padre era más moderado, pero tampoco iba nunca a la iglesia. Entre todos mis parientes, sólo había una tía que iba a Misa los domingos, y a la que la llamábamos "la beata".

Y, ¿en la escuela?

Frecuenté durante 13 años las escuelas estatales, en las que recibí una cultura, más que laica, laicista, y donde, en cualquier caso, ningún profesor hablaba de religión más que para condenar a la Iglesia del pasado, y a menudo también la del presente. Después de aquellos 13 años me matriculé en la universidad, concretamente en la Facultad de Ciencias Políticas. Me convertí pronto en uno de los alumnos predilectos de los famosos maestros de aquel ateneo, todos ellos maestros también en agnosticismo.

¿En la universidad de aquella época no debía haber un atisbo de trascendencia?

Se enseñaba un agnosticismo, digo, no ateísmo: el ateísmo era considerado una cosa vulgar, al que se consideraba una religión, aunque dada la vuelta. El ateo es aquel que pierde el tiempo y energía en polemizar con los creyentes, cuando lo que se debe hacer es ignorarlos. Aquellos maestros nos enseñaban que la verdadera perspectiva del hombre de cultura es reconocer que el problema religioso no se puede resolver con la razón. Y como el hombre no tiene un instrumento superior a la mente, es necesario abandonar toda preocupación sobre el Más Allá y concentrarse sólo en aquello que se puede ver y tocar: en la Historia, en el mundo, en la política. No podemos saber si Dios existe o no existe. Entonces, ¿para qué preocuparse? En definitiva, un agnosticismo radical, impenetrable. Sólo un golpe de un ariete no humano podría hacerlo pedazos.

¿Y aquel golpe de ariete llegó?

Sí, llegó de imprevisto, sin que yo pudiera presentirlo y sin que lo desease en absoluto. Al contrario: cuando me di cuenta de que si aceptaba la fe tenía que aceptar también unos determinados deberes morales, me puse a llorar, sabiendo que ¡iba a tener que destruir mi preciada libreta llena de contactos femeninos!

¿Qué fue lo que ocurrió, tan fuerte, como para cambiar totalmente su vida?

En el libro intento explicarlo, aunque, obviamente, creo que no lo he conseguido del todo. Lo único que sé es que, de pronto, y sin haberlo buscado, entre julio y agosto de un ya lejano 1964, entré como en una nueva dimensión donde me resultó clarísima, tangible, la verdad de aquel Evangelio que hasta aquel entonces desconocía. Incluso no habiendo frecuentado jamás la Iglesia, incluso no habiendo realizado nunca estudios de religión, descubrí que mi perspectiva, de laicista y agnóstica, se había vuelto, de pronto, cristiana. Es más: católica. Y comprendí que tenía que profundizar en aquella verdad que me había sido dada, y comunicársela a los demás. Por tanto, la mía no fue una "búsqueda de la fe", sino que desde entonces ha sido una búsqueda de las "razones que hacen razonable y creíble la fe". La fe no como punto de llegada, sino como punto de partida que doy por cierto (así me pareció en aquel lejano verano), y sobre el cual he de reflexionar e investigar, para comprender por qué es "verdadera".

Señor Messori, dice que tuvo una experiencia mística, habiendo sido usted tan racional…

Yo era –y lo soy todavía– una persona muy racional y concreta, y no tengo nada en común con los visionarios, con aquellos que creen tener revelaciones e inspiraciones divinas y que se presentan como inspirados o como gurús. Lo que me ocurrió en aquellos dos meses ha sido algo único en mi vida, y también esto me hace creer en su verdad. No había nada en mí que lo predispusiera. En la universidad, mis maestros se sorprendieron muchísimo y se decepcionaron cuando tuve que confesar que había sido "obligado", por un Encuentro enigmático, a convertirme en católico, y que por tanto, no podía continuar mi colaboración cultural con ellos. Pensaron en una crisis psiquiátrica, en una depresión, en un equívoco, pero, dado que yo insistía en mi nuevo camino, me abandonaron, y finalmente renegaron de mí.

En el libro dice que agradece y valora la enseñanza racional que le dieron sus maestros…

Sí, la razón es un don de Dios, que debemos utilizar y por el que debemos estar agradecidos. El error es encerrar la razón y convertirla en una ideología, el racionalismo, que afirma que no hay nada más allá ni fuera de ella. Me aburren mucho las discusiones, siempre renovadas, sobre la incompatibilidad entre ciencia y fe, entre razón y religión. Me baso en mi experiencia, que me ha confirmado la verdad de la frase de Blaise Pascal que, como sabéis, no es lo que se dice un soñador, sino uno de los mayores científicos de la historia. Yo he descubierto en mi propia vida que Pascal tenía razón cuando escribía: "El último paso de la razón usada hasta el fondo es reconocer que hay muchas cosas que la superan". La fe, por tanto, no va contra, sino va más allá de la razón, sin que exista contraste, sino complementariedad. Esto es lo que he intentado demostrar con mis libros, incluido este "Por qué creo". He intentado de razonar con el lector para demostrarle que aceptar el Misterio evangélico es algo razonable.

Su vida la ha dedicado a compatibilizar fe y razón, ¿verdad?

Por eso he sentido como un deber intentar consolidar, con mis escritos, a los creyentes en su creencia, y de hacer saber a los no creyentes que se puede aceptar la fe sin renegar nunca de las exigencias de la razón.


viernes 6 de noviembre de 2009

Piratas y bukaneros

¿Hasta dónde podemos llegar en este país con tal de derribarnos unos a otros?

Hasta el punto en que un presidente autonómico del PP, pide que formen parte, la Xunta de Galicia y el Gobierno Vasco (junto con los correspondientes alcaldes), de un gabinete conjunto con el Gobierno de la Nación, para afrontar una crisis en la que, en un contexto internacional y en el ámbito de la Defensa, tiene éste último competencias exclusivas. No quiero imaginar, de verdad que no, si tal propuesta hubiese partido de Anxo Quintana e Ibarreche. Al menos lo tendríamos claro.



Hasta el extremo en que, no ya personas de la calle y no digamos los familiares de los afectados, sino personas letradas, leídas y muy resabiadas, culpan al Gobierno de la Nación (por mucho que nos pese a unos y a otros) por entorpecer las negociaciones, no lo olvidemos, con delincuentes, por haber hecho cumplir a nuestras Armada con su obligación de detener a dos piratas. O de hacer peligrar la vida de los marineros, por no ceder y devolver a los dos presuntos delincuentes, cuando ésta no es una potestad del Gobierno, ya que es competencia del Juez Instructor, en este caso el sr. Garzón (por mucho que también nos pese para bien y para mal) y él mismo está sujeto por la Ley a la que se debe.


Como sujeto estaba el Estado cuando, hace ya más de doce años, otra organización criminal nos retó a doblegar nuestra ley bajo la amenaza de asesinar a un joven concejal de Ermua. ¿Acaso su vida valía menos que la de estos otros vascos? ¿o acaso es nuestra convicción en la Ley y en el Estado las que se han devaluado?


Hasta el punto de que familiares, aún con todo la disculpa que les puedan dar el dolor y la angustia, culpen a Gobierno y medios de "demagogia" por no ceder al chantaje y solucionar el problema a sus ciudadanos, "...como hizo Francia con los suyos". Francia sí, que no cedió y que procedió a una liberación armada que le costó la vida a uno de los rehenes. La misma Francia a la que nadie culpa por no negociar con las vidas de sus concejales vascos, que los tiene, ya que nadie las amenaza. NADIE.



Y es que hay argumentos, aun con todo la comprensión del mundo por el dolor, que recuerdan, a poco que queramos recordar con honestidad, a aquellos mismos argumentos por los que algunos desalmados responsabilizaban al Estado (español) por la suerte de Miguel Angel Blanco. No nos engañemos, los argumentos de quienes legitiman el crimen y criminalizan la Ley.


La pregunta sigue siendo ¿hasta dónde llegaremos los españoles en nuestra vorágine de descalificación? ¿hasta el punto de destrozar nosotros nuestra Patria para evitar que lo haga Zapatero?


Balian



domingo 1 de noviembre de 2009

Las defensas de la operación Pretoria creen que el caso no compete a la Audiencia




Los abogados estiman que con el caso en la Audiencia se busca más eco mediático La presidenta del TSJC critica que se someta a los detenidos a 'pena de telediario'




JOSÉ MARÍA BRUNET Madrid 01/11/2009


Los abogados de los imputados en la operación Pretoria están estudiando plantear una cuestión de competencia para que el juez de la Audiencia Nacional, Baltasar Garzón, se inhiba, no siga instruyendo el asunto y lo deje en manos de un juzgado ordinario, que probablemente sería uno de los de Santa Coloma de Gramenet. Ante todo, sin embargo, pedirán de forma inmediata la revisión de las medidas cautelares adoptadas para que las cinco órdenes de prisión incondicional sean cambiadas, como mínimo, por otras de libertad con fianza.


Las defensas sostienen que por la descripción que el propio Garzón hace de los hechos en su auto, hay base más que suficiente para cuestionar que sea el juez competente como instructor de la operación Pretoria. El principal punto de apoyo de la atribución del caso a la Audiencia Nacional es que procede de otro, el conocido con el nombre de BBV-Privanza, en el que se investigaba un delito de blanqueo de dinero y fraude fiscal. Pero las investigaciones sobre la operación Pretoria constituyen una pieza separada de aquella anterior desde hace al menos dos años.


El asunto tiene entidad propia y también una naturaleza específica, la de tratar de esclarecer hechos delictivos cuyo origen son supuestos ilícitos urbanísticos, detectados en tres localidades no ya de una misma comunidad, Catalunya, sino de una misma provincia, Barcelona. Las defensas estiman que el mantenimiento del caso en la Audiencia Nacional tiene muy escaso apoyo legal y responde, probablemente, a la búsqueda del mayor eco mediático de una operación que afecta a personas vinculadas con dos partidos políticos rivales. Parte de los delitos contemplados se refieren a blanqueo de capitales, pero las defensas estiman que esa es la conducta derivada del hecho principal, la supuesta concertación para cambiar proyectos urbanísticos. Los letrados consideran que el origen del asunto, al descubrirse el caso BBV-Privanza, no puede arrastrar ahora todas sus posibles derivaciones.


Los más interesados en que la instrucción se siga en un juzgado ordinario son las defensas del alcalde de Santa Coloma, Bartomeu Muñoz; el concejal de urbanismo, Manuel Dobarco, y el funcionario municipal Pascual Vela, así como el ex diputado del PSC, Luis García. Pero tampoco cabe excluirlo en el caso de Macià Alavedra y Lluís Prenafeta, aunque en su caso la acusación incluya el delito de blanqueo de dinero. La fiscalía calcula que la investigación puede alargarse todavía un par de meses y no tiene intención alguna de facilitar un cambio de instancia judicial. En medios de la Audiencia se subraya que la existencia de los delitos de asociación ilícita –como sinónimo, en este caso, de concertación para delinquir– y el de blanqueo de capitales son argumentos fundamentales para plantear que el sumario siga instruyéndose en esta instancia y no vaya a parar a un juzgado de Barcelona.



Mientras, los recursos para plantear la libertad provisional de los encarcelados se presentarán la próxima semana. De momento, sólo la empresa Proinosa difundió ayer un comunicado de autodefensa, en el que sostenía la legalidad de sus contratos con el Ayuntamiento de Santa Coloma. El administrador de Proinosa, Josep Singla –defendido por el letrado Emilio Zegrí– quedó el viernes en libertad con fianza de 500.000 euros, pero imputado por supuesta asociación ilícita y tráfico de influencias. En su descargo, Proinosa subrayó en su comunicado de ayer que todas las obras realizadas para el Ayuntamiento citado y para la empresa municipal Gramepark fueron adjudicadas "mediante licitaciones públicas" y, por tanto, "con total transparencia". Añade que Proinosa sólo ha conseguido el 15% de los concursos a los que se ha presentado en Santa Coloma en los últimos tres años, un porcentaje similar a otras empresas.


Al margen de la instrucción, la presidenta del Tribunal Superior de Justícia de Catalunya, Maria Eugènia Alegret, criticó ayer que los detenidos fueran sometidos a la "pena de telediario" en su traslado con esposas a la Audiencia. La consellera de Justícia, Montserrat Tura, defendió el "derecho a la dignidad" de los detenidos.



miércoles 14 de octubre de 2009

Desmontando "Ágora"



«Ágora: Hipatia» (I)


El cine es un maravilloso medio para contar la Historia, pero tiene sus limitaciones: a veces, las ambiciones excesivas pasan factura. Los realizadores de «El Código da Vinci» pretendieron convertir a Magdalena en diosa y se pasaron. Amenábar pretende, nada más y nada menos, contar una historia a partir de la cual «el mundo cambió para siempre». Y se ha vuelto a pasar cuatro pueblos más. La película tiene tantos mensajes ideológicos que es imposible meterlos en dos horas y, al mismo tiempo, mantener un ritmo entretenido, interesante y espectacular.

El cine requiere medir las secuencias, los silencios, los tránsitos y, sobre todo, un guión que mantenga la atención del espectador. Es una pena, porque la película contaba con todos los mimbres: un gran director, una generosa producción, una preciosa actriz, un maravilloso decorado y una perfecta ambientación. Pero lo que pretenden es inyectar en una pastilla los siguientes mensajes:

Primero, que las religiones generan odio y violencia.

Segundo, que el cristianismo es la más talibán de todas y la que empezó.

Tercero, que existen dos mundos, por una parte, el de la filosofía y la ciencia, contrapuesto e incompatible con el de la religión.

Cuarto, que el cristianismo al principio fue misericordioso, pero la jerarquía eclesiástica y la Iglesia son por definición intolerantes y fundamentalistas.

Y, sobre todo, hay dos mensajes más que son especialmente queridos por la película y por toda la explosión de libros y propaganda que estos días se vienen haciendo: el cristianismo es la causa de la caída del Imperio Romano y de la desaparición de la sabiduría grecolatina. Además, es el culpable de la subordinación y dominación de la mujer por parte del hombre.

En fin, Alejandría e Hipatia son el símbolo de una civilización grecorromana basada en la filosofía, la ciencia y la libertad, hasta que llegó el cristianismo y comenzó la oscura Edad Media. Demasiado para una sola película. Y la cosa continúa porque, según declara el director, «es increíble cómo se parece a la situación actual».

¿Es casualidad que desde julio hasta el estreno de la película se hayan publicado más de cuatro biografías sobre Hipatia, paradigma de las cuales es la de Clelia Martínez Maza, financiada por la Dirección General de Ciencia y Tecnología? Más de 10 novelas, ejemplo de las cuales es la escrita por el hermano de Carmen Calvo, ex ministra de Cultura, además de multitud de estudios de historia sobre la época. Y todo ello con el mismo mensaje. Que todo salga al mismo tiempo no puede ser casualidad. Una vez más, nos encontramos con un ataque ideológico perfectamente orquestado, del cual, por cierto, Amenábar suele ser pistoletazo de salida, como lo fue en el caso de «Mar adentro» con la eutanasia.
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Ahora la cosa va directamente contra la religión y particularmente contra el cristianismo. Lo malo de la trama que cuenta la película es que es mentira desde el principio hasta el final. Forma parte de la estrategia de reescribir la Historia a la que es tan aficionada nuestra izquierda. Hipatia no fue asesinada siendo una joven tan hermosa como Rachel Weisz, de 38 años, sino que murió en el año 415 y tenía 61. No fue famosa por sus dotes de astronomía por más que en la película se empeñen terca y cansadamente, atribuyéndole haberse adelantado a Kepler más de mil años; sino porque era una «divina filósofa» platónica, en palabras del obispo cristiano Sinesio de Cirene –única fuente coetánea que se conserva sobre ella–, a la que llama en sus cartas «madre, hermana, maestra, benefactora mía». El citado obispo, a quien en la película se le hace traidor y cómplice en el asesinato de la filósofa, murió dos años antes que ella, así que es imposible que tuviera nada que ver con su muerte. Ella fue virgen hasta el final, pero no vivió la castidad como ha dicho la protagonista, que se ha declarado feminista radical, «para ser igual que un hombre y poder ejercer una profesión con plena dedicación». Lo hizo porque, coherente con su filosofía, ejercía la Sofrosine, es decir el dominio de uno mismo a través de las virtudes entendidas como el control de los instintos y las pasiones.

Hipatia nunca fue directora de la Biblioteca de Alejandría, ni ésta fue destruida por los talibanes cristianos. La biblioteca fue incendiada por Julio César, saqueada junto con el resto de la ciudad por Aureliano en el año 273, y rematada por Diocleciano en 297. Es verdad que en el año 391 fue destruido lo que quedaba del templo del Serapeo después de la destrucción por los judíos en tiempos de Trajano, y también el repaso que le pegó Diocleciano, quien, para conmemorar la hazaña, puso allí su gran columna, razón por la cual los cristianos lo destruyeron, ya que él era el símbolo de las persecuciones que sufrieron durante trescientos años. Pero lo que allí quedaba de la biblioteca era tanto como lo que restaba en otros sitios. El paganismo siguió existiendo en Alejandría hasta que llegaron los árabes. Y el neoplatonismo siguió floreciendo, hasta que lo recuperó el renacimiento cristiano. Por cierto, que yo sepa, su más brillante exponente se llamaba San Agustín, coetáneo de Hipatia.

Jesús Trillo Figueroa